Un brindis con vino bonaerense
“Queremos que la fiesta sea también un espacio de encuentro para la vitivinicultura bonaerense. Por eso este año invitamos a productores de otras regiones de la provincia a compartir su experiencia con el público", señaló Claudia Sepúlveda, productora y tesorera de la Cooperativa del Vino de la Costa de Berisso y organizadora del evento. En total, estarán presentes alrededor de 18 elaboradores, entre integrantes de la Cooperativa de la Costa y productores independientes.
Del viernes 10 al domingo 12, desde el mediodía, el Gimnasio Municipal de Berisso será escenario de la 23° Fiesta del Vino de la Costa, una celebración que pone en valor una de las tradiciones productivas más emblemáticas del borde costero bonaerense.
Tres jornadas, donde productores, artistas y vecinos compartirán un espacio de encuentro con espectáculos artísticos, concursos de vinos caseros y mermeladas, visitas guiadas y distintas actividades que permiten conocer el proceso de elaboración de este producto identitario de la región.
La fiesta nació en 2004 con el objetivo de rescatar y difundir una tradición que llegó a estas tierras de la mano de los inmigrantes italianos a comienzos del siglo XX.
Generación tras generación, las familias productoras mantuvieron vivo este saber, que encontró un impulso renovado con la creación de la Cooperativa de la Costa y el trabajo conjunto con la Universidad Nacional de La Plata.
"Llegar a la 23° edición es un gran logro. Ni siquiera durante la pandemia dejamos de realizar la Fiesta y hoy sostener este evento sigue siendo un desafío que asumimos con mucho compromiso", destacó Sepúlveda.
Una de las novedades de este año será la participación de vitivinicultores de distintos puntos de la provincia de Buenos Aires, que se sumarán por primera vez a la celebración junto a los productores locales.
Entre las propuestas más convocantes se encuentran las visitas guiadas, para descubrir de cerca la historia, el paisaje y el proceso productivo del Vino de la Costa. Con una duración aproximada de dos horas y media, los recorridos comienzan en la quinta de un productor y socio fundador de la cooperativa, donde los visitantes pueden conocer el viñedo y las características del cultivo de la uva Isabella: variedad emblemática de la región.
"La experiencia permite que los participantes se lleven saberes sobre cómo se cultiva, cuáles son las particularidades del territorio y por qué la variedad logró adaptarse tan bien a este ambiente", contó Laura Alborghetti, a cargo de la iniciativa.
El circuito continúa en la Cooperativa de la Costa, donde se elaboran los vinos y se brinda una explicación detallada de cada etapa. "La vitivinicultura en la ciudad tiene más de 100 años y desde la cooperativa le dimos continuidad a esta actividad porque nuestro sueño es mantenerla viva. Buscamos que los visitantes comprendan que detrás de cada botella hay una historia, una tradición y una forma particular de producir que está profundamente vinculada al territorio y a las familias que sostienen el proceso desde hace muchas generaciones", agregó Alborghetti.
La historia atravesada por las corrientes inmigratorias es una de las claves de la identidad de Berisso. "La relación entre las familias que llegaron desde Italia y la vitivinicultura es lo que más resuena entre los visitantes. Les llama la atención como descendientes de antiguos viñateros continúan el legado: nietos que aprendieron de sus padres y abuelos”, reivindicó.
Durante las visitas también se pone el foco en las singularidades del territorio berissense. A diferencia de otras regiones vitivinícolas, los viñedos crecen en una zona de humedales, sobre suelos arcillosos influenciados por las crecidas del Río de la Plata.
"Generalmente la humedad no suele ser una aliada de la vid, pero la Isabella se adapta perfectamente a estas condiciones, logrando una expresión única: acidez marcada y sabor frutado, muy amables al paladar”, destacó Alborghetti.
Los concursos son otro de los grandes atractivos de la fiesta. El certamen de vinos, evaluado por un jurado integrado por seis especialistas, y el concurso de mermeladas, incorporado años más tarde, resulta una de las propuestas más esperadas.
La programación del evento se complementa con la tradicional carrera Cross Aventura, que se realizará el 5 de julio. La competencia entre senderos y zonas de barro que conforman el paisaje ribereño.
Más allá de su valor cultural, la celebración representa un importante motor económico para la región. Cada edición convoca entre 80 y 100 mil personas, generando un fuerte movimiento turístico y comercial.
Considerada la zona más antigua de la provincia de Buenos Aires en producción y elaboración de vinos, Berisso mantiene viva una herencia que combina historia, trabajo y arraigo. El Vino de la Costa es mucho más que una bebida: es una expresión cultural que resume la identidad de una comunidad que supo preservar sus saberes, adaptarse al territorio y transformar esa historia en una de las fiestas más convocantes del calendario bonaerense.
Un viaje al medioevo en un bosque mágico
Durante las vacaciones de invierno, los bosques de Villa Gesell y Mar Azul se volverán a convertir en el escenario perfecto para una experiencia inmersiva de fantasía. El Invierno Medieval invita a viajar en el tiempo hacia una era de mitos, leyendas y personajes fantásticos.
El evento se desarrollará del 18 de julio al 2 de agosto y tendrá como escenarios la Plaza del Bosque de Mar Azul, del 18 al 20 de julio y el Pinar del Anfiteatro de Villa Gesell, del 25 al 27 de julio y del 31 de julio al 2 de agosto. Con entrada libre y gratuita, pensada para que grandes y chicos se sumerjan por completo en una aventura donde la ficción parece hacerse realidad.
Desde 2017, la celebración aprovecha el entorno natural para recrear una auténtica aldea de época donde conviven guerreros, artistas, artesanos y personajes inspirados en las historias más emblemáticas de aquellos tiempos.
Las jornadas proponen espectáculos tribales, danzas, música celta, acrobacias, exhibiciones de combate medieval, actividades de arquería, feria artesanal y charlas y gastronomía temáticas. “Además, habrá espacios para caracterizarse con la ayuda de maquilladores especializados y recorrer distintos sets ambientados para sacarse fotos junto a personajes inspirados en series, películas y relatos épicos”, adelantaron desde la organización.
Convertido en uno de los eventos más originales del invierno bonaerense, Invierno Medieval combina naturaleza, recreación histórica, cultura y entretenimiento en una propuesta que, año tras año, convoca a más visitantes atraídos por la magia de una aldea donde los cuentos, la historia y la fantasía cobran vida.
Una vuelta a un lago que parece salido de una película
El domingo 12 de julio, desde las 5:30 de la mañana, el paisaje incomparable del Lago Epecuén, en Carhué, partido de Adolfo Alsina, será el marco de la 9° edición de la Vuelta al Lago Epecuén: desafío deportivo, naturaleza y memoria histórica.
La prueba contempla las distintas modalidades y distancias: ultra, de 60 kilómetros, con vuelta completa al lago; medio maratón, de 21 kilómetros; aventura, de 11 kilómetros y postas por equipos de dos integrantes, en un circuito de 30 kilómetros.
A lo largo de todos los recorridos, las y los participantes atravesarán las ruinas de Villa Epecuén, el antiguo poblado que permaneció bajo las aguas tras la inundación de 1985 y cuyas estructuras quedaron petrificadas. Entre las edificaciones que aún se conservan, el matadero diseñado por el arquitecto Francisco Salamone, es ícono del lugar.
En esta época ocurre un fenómeno natural único en el mundo. Los cristales de sal que afloran en la superficie forman un manto blanco conocido como “nieve de sal”, una capa que cubre parte del terreno y genera la sensación de caminar sobre nieve, ya que cada pisada se hunde algunos centímetros. Este paisaje excepcional, ubicado en el corazón de una Reserva Natural Protegida, con miradores naturales y una valiosa biodiversidad, convierte a la competencia en una experiencia única.
La carrera propone resignificar el pasado a través del deporte, en un sitio emblemático de la provincia de Buenos Aires, declarado Patrimonio Histórico.
Entre copas de vino artesanal, aldeas de fantasía y carreras sobre paisajes salinos, el invierno bonaerense demuestra una vez más su capacidad para sorprender. Tres destinos, tres experiencias y una misma invitación, salir a descubrir la riqueza cultural, histórica y natural de la Provincia Bonita Argentina, la PBA.